Colonia Lasius niger (I)

Colonia Lasius niger: primeros pasos y primeros errores

Esta colonia la recibí en un tubo de ensayo en marzo de 2018. Era una minicolonia con 8 nurses y la reina, con apenas unos huevos. Era muy pronto para pensar en mudarlas a un hormiguero así que las puse en un lugar tranquilo a la espera de que la colonia fuera creciendo.

El problema de mantener colonias en los tubos de ensayo viene a la hora de alimentarlas. Se puede optar por dejar una microgota de aguamiel o agua con azúcar con una jeringuilla o bien dejar una pequeña bolita de algodón impregnada con estas sustancias. Lo de dejar una microgota no es tan sencillo como parece, ya que hay que controlar la jeringuilla para dejar la gota del tamaño adecuado. Y da igual lo que practiques, que cuando llega el momento de la verdad el dedo se va un poco y sale una gota más grande de la debida y se monta un caos.

Ese fue mi primer error. Dejé una gota no tan micro en el tubo y parecía que todo iba bien. Las nurses se acercaron y empezarón a beber. El gáster se les fue hinchando y parecía ir viento en popa. Opté por dejarles la gota en el tubo por si querían seguir comiendo más adelante. ERROR. Cuando las volví a morir había una nurse que se había quedado pegada en la gota y se había ahogado. Ya solo quedaban 7 nurses.

Lección aprendida: para evitar catástrofes como inundaciones, ahogamientos o aparición de hongos por suciedad de los restos de microgotas, lo más práctico es dejar una bolita de algodón humedecida con aguamiel o agua con azúcar y retirarla al poco tiempo. Normalmente las colonias pequeñas no necesitan mucho alimento y acaban pronto, así que en cuanto tengan todas el gaster hinchadito se puede proceder a retirar el algodón con unas pinzas y limpiar con un bastoncillo los posibles restos de suciedad que hayan quedado.

 

Instalación en caja de forrajeo

Aunque la bolita de algodón da mejores resultados, busqué otras opciones que facilitaran la alimentación de la mini colonia y al final opté por dejar el tubo de ensayo abierto dentro de una caja de bombones de Ferrero Roche. Estas cajas son muy útiles en estas situaciones y hacen una gran labor. Así que ahí las dejé y les puse todo tipo de alimento para ver cuáles eran sus preferencias: trocito de tenebrio, gammarus, algodón con aguamiel y algodón con agua con azúcar.

Colonia Lasius niger. Caja de ferrero roche

Colonia Lasius niger. Caja de ferrero roche

Pronto se aventuraron a salir y a reconocer el terreno y se acabaron decidiendo por el tenebrio. De todos modos parece que fue algo anecdótico porque a la larga dejaron de hacer caso a los tenebrios y parecen preferir la pasta alimenticia y el agua con azúcar. Será cuestión de épocas y tal vez al inicio optan por alimentos con más proteínas para el desarrollo de las larvas.

Lasius niger comiendo trocito de tenebrio

Lasius niger comiendo trocito de tenebrio

Poco a poco fueron acomodándose al nuevo entorno y era frecuente encontrar alguna nurse forrajeando por la caja. Así descubrí a la que se iba a convertir en mi nurse favorita. Se trataba de una pequeña nurse que tenía una deformidad y tenía siempre la cabeza ladeada. Desde ese momento pasaría a ser la pequeña lasius cuasimodo. La nurse más trabajadora de la minicolonia.

Nurse deforme Lasius niger.

Pequeña nurse cuasimodo. Lasius niger.

 

El tiempo transcurrió sin mayor novedad hasta que en mayo aparecieron por fin los primeros capullos. ¡La familia estaba a punto de crecer!

Colonia lasius niger. Primeros capullos

Colonia lasius niger. Primeros capullos

Pero antes era urgente hacer un cambio de tubo de ensayo. En el que estaban ya se había secado y tenía el algodón ennegrecido. Opté por el procedimiento estándar para hacer un cambio de tubo, es decir, dejar el tubo viejo destapado junto a un tubo nuevo tapado. Iluso de mí. Iba a descubrir que a las Lasius niger les cuesta horrores cambiarse de casa y se quedan en el tubo viejo aunque esté en condiciones deplorables. Las dejé así con los dos tubos casi un mes sin éxito. Y notaba cómo su actividad se estaba reduciendo alarmantemente y parecían adormiladas, sin apenas moverse del tubo. Decidí coger el tubo para investigar y me llegó un olor nausabundo de la entrada. El algodón estaba tan podrido que desprendía un olor como a queso rancio.

 

Estaba claro…mi minicolonia se estaba asfixiando y ni aún así optaban por mudarse. Iba a tener que intervenir y obligarlas por la fuerza si no quería que hubiera consecuencias catastróficas.

 

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