Colonia Lasius niger (IV)

Colonia Lasius niger (IV): “He visto cosas que vosotras no creeríais…”

En las colonias de hormigas todo está orientado a la supervivencia del grupo. El bienestar de la colonia está delante de cualquier individualidad, excepto de la reina.

Así, se producen fascinantes comportamientos como que los individuos más ancianos son los que se alejan más del hormiguero para recolectar alimento, o que los individuos heridos o enfermos son los que más se arriesgan y los que antes salen a explorar o a repeler ataques de posibles invasores.

Probablemente por eso la pequeña cuasimodo siempre había sido la nurse más activa de todo el hormiguero. La primera que exploraba los nuevos lugares, la primera que iba en busca de alimento y la que estaba continuamente exponiéndose. Tal vez su deformidad hacía que su esperanza de vida fuera más corta que la del resto y por eso no dudaba nunca en ser la primera en arriesgarse con las tareas más peligrosas.

 

Ante la explosión demográfica que estaba habiendo, en agosto de 2018 decidí cambiarlas a un hormiguero más grande. Elegí un acrílico con seta 10×10, ya que las Lasius niger necesitan bastante humedad. Esta vez la mudanza fue mucho más fácil. Simplemente tuve que dejar vació el depósito de la seta del hormiguero 9×6 y rellenar solo el del nuevo 10×10. De este modo cuando notaron que la seta de su hormiguero se secaba salieron rápidamente a buscar nuevos lugares más confortables. En seguida encontraron el hormiguero 10×10 que había conectado y se mudaron con todos sus bártulos (o sea, huevos, larvas, pupas y reina) y se instalaron alrededor de su nueva seta:

Colonia Lasius niger - 10x10_1

Colonia Lasius niger – 10x10_1

Como ya había muchas obreras, y aunque el hormiguero aún les quedaba algo grande, opté por conectarles una pequeña caja de forrajeo, que tiene un tamaño muy práctico y tiene más posibilidades que la propia zona de forrajeo que incopora ese hormiguero.

Colonia Lasius niger - 10x10_2

Colonia Lasius niger – 10x10_2

Se mostraban muy activas y aceptaban todo tipo de alimentos (líquidos dulces, paté, pequeños insectos…). Aún se mostraban temerosas con insectos grandes, así que lo mejor era dárselos troceados.

Hasta que un día, al abrir la tapa de la caja de forrajeo no me di cuenta que había un par de obreras enganchadas, y cayeron al mueble. Una de ellas se quedó quieta y pude cogerla con poco esfuerzo, pero la otra no paraba de moverse. Parece que nada más caer había visto terreno inexplorado y estaba ansiosa por reconocer el terreno. Y cómo no…era la pequeña cuasimodo. No había manera de cogerla, se movía por todo el mueble y en un momento dado cayó al suelo y se metió por debajo del aparador en el que estaba el hormiguero. Nunca más apareció. Al menos murió como una valiente haciendo lo que más le gustaba: explorar. No sé cuánto tiempo duraría su viaje aventurero por entre los muebles, pero seguramente antes de morir pensaría en sus compañeras y susurraría algo así como “yo…he visto cosas que vosotras no creeríais…”.

He visto cosas que vosotras no creeríais

He visto cosas que vosotras no creeríais

 

Quién sabe…a lo mejor aún sigue por ahí, sobreviviendo como una hormiga soldado de fortuna.

Adiós pequeña cuasimodo. Siempre te recordaremos como la nurse más valiente y trabajadora de la colonia.

 

 

 

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