Colonia Crematogaster scutellaris (I)

Colonia Crematogaster scutellaris: un ritmo trepidante

A finales de julio, durante mis vacaciones, encontré una pequeña colonia de Crematogaster scutellaris en una agalla diminuta. La colonia constaba de una reina, 13 nurses y una buena montañita de huevos, larvas y pupas. Introduje la agallita en un tubo de ensayo para que tuvieran agua, a la espera de llegar a casa y encontrarles un mejor sitio.

Crematogaster scutellaris en agalla

Crematogaster scutellaris en agalla

Una vez en casa decidí meterlas en un hormiguero acrílico 10×10 de esponja. Aunque aún no eran muchos individuos (unas 15), sí que había una cantidad interesante de pupas que hacía pensar que en pocos días podrían duplicar facilmente su número. Dejé la media agallita en la minicaja de forrajeo y la abrí con cuidado. Pronto empezaron a investigar su nuevo entorno, pero decidieron quedarse instaladas en la caja de forrajeo con los huevos, larvas y pupas apiladas justo en el centro.

Colonia Crematogaster scutellaris estrenando hormiguero

Colonia Crematogaster scutellaris estrenando hormiguero

Hay que destacar que, aunque son hormigas agresivas, son bastante tranquilas en el sentido que se estresan poco ante el movimiento y ajetreo, probablemente por estar acostumbradas a vivir en agallas mecidas continuamente por el viento. Aún así, les puse un poco de agua con azúcar en un algodón para desestresarlas un poco, siendo aceptada de muy buen grado hasta por su majestad, la reina:

Colonia Crematogaster scutellaris descubriendo agua con azúcar

Colonia Crematogaster scutellaris descubriendo agua con azúcar

Era impresionante la velocidad a la que se desarrollaban. Cada día aparecía una nueva hormiguita apenas grisácea aún, incorporándose a la actividad de la colonia. A los pocos días ya habían trasladado los huevos a las cámaras interiores y siempre había algunas obreras cuidándolos

Crematogaster scutellaris cuidando a la prole

Crematogaster scutellaris cuidando a la prole

Colonia Crematogaster scutellaris cuidando prole

Montañita de larvas de Crematogaster scutellaris

Son hormigas tremendamente voraces que se comerán casi cualquier cosa que les eches. Parecen no tener fondo y cuanta más comida les des, más rápido crecerá la colonia. En mi caso las alimenté con agua con azúcar y moscas. Prácticamente eran capaces de comerse una mosca cada dos días. Así, en apenas un mes la colonia se había triplicado o cuadruplicado, y la reina no paraba de sacar nuevas remesas de huevos, que seguían cuidando escrupulosamente.

Colonia Crematogaster scutellaris

Colonia Crematogaster scutellaris

A medida que eran más individuos se volvían cada vez más voraces y mostraban cada vez más adicción por el agua con azúcar. Cada vez que les metía una bolita de agua con azúcar se montaba una revolución en la que cada una quería coger el mejor sitio para degustar ese exquisito manjar.

rematogaster scutellaris adictas

Crematogaster scutellaris adictas

Aquí con mayor zoom para ver sus cabecillas coloradas y sus ojos de yonkis del azúcar. No paraban de comer ni para decir un simple gracias:

Adictas al azúcar

Adictas al azúcar

La colonia crecía tan rápidamente que llegó un punto en que ya no cabían todas alrededor de una bolita de algodón y para evitar aglomeraciones tuve que empezar a poner dos bolitas, que aún así rodeaban casi por completo:

Crematogaster scutellaris adictas

Crematogaster scutellaris adictas

En poco más de mes y medio la colonia había multiplicado por 5 sus miembros y la reina era una máquina ponedora. Los huevos, larvas y pupas se amontonaban ya en varias cámaras. La siguiente generación iba a ser aún más numerosa:

Crematogaster scutellaris - próxima generación

Crematogaster scutellaris – próxima generación

 

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